El lugar de paso para muchas generaciones durante siglos ha sido esta carretera que hoy en día comunica Cehegín y Caravaca con la carretera de Calasparra en el empalme. A pesar de que se construyera la Autovía, todavía mucha gente prefiere esta ruta más rústica, además de tener a sus laterales empresas consolidadas durante años.
La peculiaridad de la carretera es el estrechamiento de los árboles, un paisaje precioso sin duda, pero que ha costado la vida a muchos conductores, aunque ya son muchos con que sea tan solo uno.
No pensemos que los árboles siempre han estado ahí. Recuerdo que mi padre me dijo que su abuelo llegó a ver como los plantaban cuando él tenía sobre 10 años más o menos, es decir, sobre el año 1914-1915.
La tierra y los pedruscos era lo que había en está carretera, como en todas de origen similar y los carros y las burras eran quienes hacían uso de ella hasta la llegada de los primeros coches a la comarca.
Hoy los árboles se ven desvestidos y desnudos, muy podados, pero cuando la primavera llega, el marrón grisáceo del invierno cambia por el verde vivo de la primaveral.
2 de febrero de 2010
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